Come un Poco de Todo

 

Muchas personas a punto de ponerse a dieta para perder algunos kilos de más, se preparan psicológicamente para sufrir de hambre. Y no hay nada más equivocado que eso. Las renuncias, los sacrificios, la reducción drástica de las calorías por el tiempo necesario para eliminar gradualmente esa grasa acumulada que se posiciona en el abdomen, los muslos y los glúteos. ¿Estás seguro que sea esa la práctica a seguir para deshacernos de esos kilos de más? Ciertamente no lo es. El error está en el hecho que no reflexionamos lo suficiente en el concepto de nutrición.

 

¿Te has preguntado alguna vez por qué comemos? La respuesta a dicha pregunta sería: “Naturalmente para vivir”, es decir para mantenernos saludables y obtener la energía necesaria para desarrollar todas nuestras acciones cotidianas, tanto físicas como mentales.

Incluso cuando nos sentamos en la mesa, delante de un plato delicioso, o cuando hurgamos en la nevera en búsqueda de algo dulce, o hasta cuando vamos a hacer las compras, difícilmente nos concentramos en la utilidad de las comidas que compramos ni en la base de la necesidad real de consumirlos. Por lo general, nos sentimos motivados para comprar algún producto que hemos visto en la publicidad, por conveniencia económica, o por la confección del mismo (si es más o menos cautivante).


La Educación Alimenticia

La educación alimenticia, por desgracia no es una materia de estudio por si misma, a pesar de que seamos “literalmente” inundados de programas de TV y shows de talentos acerca de cocineros y la cocina, en realidad, acerca de la nutrición sabemos muy poco.

Hacer dieta se convierte, por tanto, en un modo para encontrar la línea y para volver a entrar en ese modelo estético que la televisión impone, y no una elección para la vida, con la finalidad de encontrar la salud y el bienestar, y depurarnos de las toxinas y de los líquidos en excesos.

Una dieta hipocalórica es útil para adelgazar, obviamente en el caso de que la necesitemos, pero es más importante seguir una dieta sana, que nos aporte todos los principios nutritivos que necesitamos, que estimule nuestro sistema inmunitario ayudándonos a defendernos de las enfermedades, que nos haga sentir llenos de energía, que haga surgir nuestra belleza natural.

Nos referimos a una dieta que no sea mortificante, sino lo contrario: gustosa y satisfactoria, sin ser dañina.

¿Cómo Seguir Una Dieta Gustosa y Satisfactoria?

No es difícil, sólo hace falta que estemos dispuestos mentalmente para no dividir nuestra vida entre períodos en los cuales estamos a dieta, y por tanto “sufrimos” y otros en los que nos dejamos llevar y nos llenamos de “comida chatarra”.

Se trata de seguir un régimen de alimentación que se pueda llevar con regularidad, que nos ayude a no engordar y a sentirnos en perfecta forma.

Un Poco de Todo

Sea que debamos adelgazar o que, en cambio, tengamos que deshacernos de algunos kilos, lo recomendable es siempre evitar cualquier exageración en el campo alimenticio.

Nutrirnos por largos períodos sólo de un cierto tipo de comida es malsano y se corre el riesgo de favorecer el surgimiento de intolerancias alimentarias. Por tanto, con moderación, se puede comer de todo, cada día.


Una buena regla es repartir los diversos nutrientes de este modo:

  • 50-55% de carbohidratos, que se puede asumir a través de cereales, panes, arroz, y pasta; mejor aún si son integrales, patatas, frutas.
  • 30% de grasas. En lo posible que sean poli-insaturadas, tales como el aceite de oliva extra virgen o las grasas “buenas” de la fruta seca.
  • 10-15% de proteínas. Provenientes de la carne, el pescado, la soya y sus derivados, los productos lácteos, los huevos, las legumbres.

 

 

 

 

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