Cuando Crees Que Has Perdido Las Ganas de Correr

 

 

A todos nos habrá sucedido al menos una vez en la vida que nos sentíamos convencidos de salir a correr, nos hemos puesto nuestra vestimenta deportiva, y las zapatillas running y justo cuando hemos dado nuestros primeros pasos, hemos pensado: “Hoy no tengo ganas de correr”. Incluso a los más grandes apasionados de la carrera les sucede así por un cierto período de tiempo, algo como haber perdido la motivación.

 

1.    La Utilidad de las Energías Negativas

Nada ocurre por casualidad y hace falta saber afrontar los momentos negativos que te suceden, me refiero a los contratiempos, las rabietas, las frustraciones, cosas que son absolutamente desagradables, pues son energías negativas, pero que siguen siendo energías.

¿No crees que sería estupendo sacar provecho de esas energías?

Puedes usarlas como una recarga para tu batería interna: puedes descargarlas inmediatamente o acumularla para la próxima carrera, cuando finalmente puedes deshacerte de ellas. Por ejemplo, cuando te molestas, sueles decir malas palabras, y luego deberías pensar de este modo:

  • “No, esta mañana dejo la rabia aparte, puede servir como energía”.

En cambio, cuando te encuentras en el parque y no tienes ganas de correr recuerda ese momento que te ha hecho enojar: que puede ser el comentario de tu suegra, la mala educación de una persona que has encontrado, un error que has cometido:

  • Siente como la energía fluye por las venas: deja que se drene, y olvida el mal momento.

2.    El Hombre Araña (Spiderman)

La sensación más desagradable y difícil de vencer cuando no tienes ganas de correr es cuando sientes que no puedes con nada, como si sintieras el peso del mundo en tus hombros, de allí que no ves la hora de detenerte cada 3 metros, para contemplar tus ganas de no hacer nada.

¿Has visto cómo se mueve Spiderman cuando sube un rascacielos? Dispara una tela-araña, una detrás de la otra, va desde el punto A al punto B recorriendo muchos segmentos intermedios. Su técnica funciona muy bien en estos fragmentos:

  • Consiste en lanzar una tela araña imaginaria hasta la próxima meta intermedia, por ejemplo, correr hasta esa parada de allí, ese semáforo, ese cruce. Luego dispara la tela araña y llega al otro punto.
  • Así cuando llegues elige otra meta: llegar hasta donde está ese niño, luego hasta donde está la curva, y así sucesivamente.

Cuando pensabas que no podías hacer más de un metro, en cambio te estás desafiando a ti mismo, el secreto está en no pensar en todos los kilómetros que correrás en conjunto, sino a fracciones:

  • Pequeños trayectos que sumados forman todo el recorrido, pero que vistos como algo “único” o total, son más inalcanzables.

Recorre pequeños desafíos, uno detrás del otro, así como el hombre araña (Spiderman).

3.      Mira Hacia Atrás

Ya sabemos que tienes pocas ganas de salir a correr hoy, entonces busquemos eliminar uno de tus más temibles enemigos: el camino que debes aun recorrer. Si piensas en eso, estás empezando con el pie equivocado.

Debes repetir como un mantra: “He corrido 1 km, ¡guao! pensaba que me iba a detener a los 200 metros”, en lugar de decir: “Lo odio, apenas llevo 1 sólo Km, y aún me faltan otros 9Km”.

Incluso en esta situación aparentemente negativa, existe un lado positivo: es verdad, debes aún correr la mayor parte del camino, pero, cuando pensabas rendirte mucho antes, en cambio has recorrido mucho más”. Y aún no termina, mientras más adelante vayas, más camino habrás recorrido y te faltará cada vez menos”.

Recuerda que nada sucede por casualidad y, cada cosa tiene su lado positivo. Mira siempre desde este punto de vista, el comportamiento positivo no es algo inconsciente, y lo mismo se aplica en el mundo running