La Carrera Lenta en el Entrenamiento Para una Maratón.

La carrera lenta en el entrenamiento para una maratón tiene beneficios para cualquier runner en relación al mecanismo que regula la alternancia entre la utilización de las fibras musculares lentas y las fibras rápidas. Descúbrelo a continuación.

 Cuando estás por prepararte para una maratón con el objetivo no solamente de llegar hasta la meta final sino de recorrer la distancia en un tiempo determinado, entonces el rendimiento deportivo debe pasar necesariamente por ciertas etapas.

Veamos cuáles son los objetivos fisiológicos y las características principales de los métodos de entrenamiento para una maratón: la carrera lenta es uno de ellos.

Aporte de Oxígeno

El primer objetivo es el de mejorar el aporte de oxígeno a los músculos. El entrenamiento que determina este mejoramiento es la carrera realizada a una frecuencia cardíaca cercana a la máxima (a 10-12 latidos/minutos de esa).

Utilización de los Ácidos Grasos Como Energía

El segundo objetivo a perseguir se refiere al mejoramiento de la potencia lipídica, es decir, de la capacidad de utilizar las grasas para su combustión como energía, cuando se corre a un nivel del umbral aeróbico. Esto se obtiene con carreras de duración prolongada e intensidad tales que determinen el consumo de la grasa endomuscular.

Aumento del Glucógeno Muscular

El tercer objetivo tiene que ver con el aumento de los depósitos musculares de glucógeno, que ocurre en carreras de duración e intensidad que permitan el consumo del glucógeno muscular.

Sesión de Entrenamiento de la Carrera Lenta

La sesión de entrenamiento conocida como “carrera lenta”, o mejor dicho como carrera a baja velocidad, es llevada a cabo a una velocidad inferior del umbral aeróbico.

La carrera lenta no incide en el aporte del oxígeno muscular a los músculos, ni su duración puede ser tal de agotar las reservas de triglicéridos endomusculares. Sin embargo, es de notar que algunos maratonistas que la incluyen en su tabla de entrenamiento no la toman seriamente en consideración, lo cual se refleja en un empeoramiento de sus rendimientos.

¿Para Qué Sirve una Carrera a Baja Intensidad?

Según lo previamente expresado, ¿para qué sirve una utilización cuantitativa tan relevante de la carrera a baja intensidad?

Al respecto, existen varias interpretaciones, la más relevante tiene que ver con el favorecimiento del volumen de las fibras musculares, determinando importantes adaptaciones sobre todo en las fibras que no intervienen en la mayor parte de los entrenamientos más importantes.

Con la carrera a baja velocidad se activan las fibras musculares que no intervienen en la primera parte de la maratón, sino que lo hacen más tarde, cuando se han agotado aquellas que han comenzado a trabajar desde el inicio.

El trabajo de la carrera a baja velocidad contribuye a consumar una parte del glucógeno y de los triglicéridos contenidos en algunas fibras musculares, en particular las fibras rojas (llenas de glóbulos rojos), mejor conocidas como fibras de la resistencia o fibras lentas. Cuando se ha llegado a la máxima utilización de éstas se pasa necesariamente a la utilización de aquellas del tipo veloces oxidativas y, es aquí donde sucede el mejoramiento.

Las fibras veloces tienen una relevancia mayor a nivel de rendimientos, ya que en ellas se manifiesta el aumento de las mitocondrias, las enzimas del mecanismo aeróbico que contribuyen a aumentar los depósitos de glucógeno y a lubricar el mecanismo de utilización de los triglicéridos.

En Conclusión…

En conclusión, podemos decir que la carrera a baja velocidad, aunque no está directamente relacionada por el tipo de entrenamiento al rendimiento, representa la base sobre la cual se apoyará el resto del entreno, de allí porque es empleada como medio de entrenamiento para una competencia de maratón