Las afectaciones en las rodillas son habituales, y aunque las personas de edad avanzada son las que principalmente se ven afectadas por estas dolencias, niños y jóvenes también las pueden sufrir. Son muchas las causas que pueden hacer que las fallas en las rodillas lleguen a un punto donde sea recomendable la instalación de una prótesis. El objetivo de la prótesis es la restitución de funciones de la rodilla que se han visto comprometidas, y para que pueda funcionar de la forma correcta, es necesario considerar una serie de requerimientos, entre los principales está la idoneidad de los materiales de la prótesis, que sean los adecuados, adaptados a los estándares médicos. Del mismo modo, es básico que el procedimiento sea recomendado y realizado por profesionales de la medicina con experiencia comprobada en este tipo de intervenciones quirúrgicas.

 Implantación de una prótesis

 

Entre las razones que hacen necesaria la implantación de una prótesis están principalmente las enfermedades asociadas a los huesos, como la artrosis, artritis, osteoporosis, entre otras, cuyos síntomas pueden afectar la anatomía de las rodillas. Sin embargo, no todo el mundo puede ser receptivo a una prótesis, y hay una serie de razones para que esto sea así, entre ellas la tendencia a sufrir infecciones, en este punto nos extenderemos más adelante. También hay que considerar la edad de la persona afectada, por ejemplo, no es muy recomendada en jóvenes y niños, porque no han llegado al desarrollo completo de sus huesos, además de que se amplían las probabilidades de que al cabo de algunos años sea necesario la implantación de otra prótesis para sustituir la antigua.

El peso corporal también influye en la disposición del paciente para la aceptación de una prótesis, incluso hay casos donde si la persona afectada baja de peso, se puede llegar al punto donde no ameritaría la prótesis, porque se eliminaría el origen del problema.

Otras consideraciones de las prótesis de rodilla.

Las prótesis pueden ser solamente para parte de la rodilla, lo cual se utiliza para casos donde no toda la articulación está dañada. El tiempo promedio de utilidad de las prótesis luego de implantadas es entre 25 y 35 años, lo ideal sería no obligar al paciente a una nueva operación para cambiarla, por eso se recomienda hacerla en personas ya adultas, y solo si es necesario, someterlos a otra intervención si ha pasado el tiempo de vida útil de la prótesis o ha surgido un problema con ésta.

Dentro de los exámenes sanguíneos y de rayos x, el paciente es evaluado sobre su tendencia a producir infecciones, o si dentro de su cuerpo haya focos infecciosos. Una de las zonas donde es muy probable la aparición de infecciones es la boca, lo cual hace imprescindible que la persona candidata a una prótesis sea evaluado odontológicamente, esto para evitar que alguna pieza dental con infección pueda repercutir en un futuro proceso infeccioso en el área donde estará la “nueva rodilla”.

La recuperación.

Además de los medicamentos que harán que la persona se recupere prontamente, se recomienda que durante un tiempo prudencial, que dependerá de las características del paciente, se estila el uso de muletas que contribuirán en su movilidad, además de protegerlo de caídas y de evitar el apoyo en la pierna en la que se ha instalado la prótesis. Tres meses posteriores a la intervención quirúrgica, en la mayoría de los casos el paciente ya está haciendo su vida normal, esto puede ser así si se consideran siempre las recomendaciones médicas, como el no aumentar de peso, no hacer movimientos bruscos que puedan afectar la ubicación de la prótesis, permanecer mucho tiempo en la misma posición, y otras recomendaciones. ¡Cuidemos nuestro cuerpo, valoremos nuestra salud!