Reglas Prácticas Para Desarrollar la Potencia Lipídica

 Para muchos atletas correr en ayunas en las primeras horas de la mañana sería lo ideal para sacar el máximo provecho de la potencia lipídica, ya que apenas nos despertamos nuestro organismo se encuentra en carencia de azucares por al menos 7-8 horas (las horas de sueño), por lo que nos presentamos al entrenamiento en un “estado de déficit” que permite al organismo utilizar mejor las grasas disponibles como depósito en los adipocitos (células adiposas). Seguidamente conozcamos cuáles son esas reglas prácticas para desarrollar la potencia lipídica.

 Es obvio que, como todas las novedades, el cuerpo debe tener el tiempo necesario para adaptarse a estos cambios, y es necesario respetar algunas reglas para aprovechar eficientemente esta metodología de entrenamiento en carencia de azucares.

Reglas Prácticas Para el Corredor que Desea Mejorar la Potencia Lipídica

  1. Llevar a cabo un entrenamiento temprano en la mañana, ya que desde el punto de vista hormonal (producción de cortisol) nuestro organismo está listo para metabolizar mayormente las grasas de los depósitos. Es por esto que a las personas que necesitan adelgazar se les aconseja desarrollar alguna actividad aeróbica en las mañanas.
  2. Gradualidad en los cambios de los estilos de vida, si estamos acostumbrados a desayunar antes de salir a correr, busca eliminar cualquier alimento o bebida cada vez, y poco a poco eliminarlos por completo del desayuno, también porque correr con el estómago lleno no es lo máximo.
  3. Correr cuando se ha estado en ayunas por lo menos 5-8 horas, hará que los resultados en la utilización de las grasas sean mayores como fuentes energéticas durante la carrera, obviamente contando esas horas desde la última comida.
  4. Llevar a cabo sesiones de carrera larga y lentas, mientras más se prolongue el entrenamiento en el tiempo son mejores los resultados que se obtendrán desde el punto de vista del consumo de las grasas y por tanto de una mayor potencia lipídica.
  5. Llevar a cabo sesiones de carrera intercaladas o repetidas, tales como repeticiones o intervalos de entrenamiento, los cuales no pueden ser muy intensos, ya que al carecer de azucares (la primera fuente utilizada por los músculos cuando la intensidad es elevada) no permite al organismo dar lo mejor de sí, y estaríamos a riesgo de no terminar el entrenamiento programado previamente.
  6. Hacer sesiones de carrera cercanas, es también útil para crear una situación de déficit en las reservas de glucógeno muscular, entrenando dos veces en el mismo día, por ejemplo, en la mañana y en la tarde para los más experimentados. Y para los menos acostumbrados a este tipo de entreno, se les recomienda un entrenamiento intenso los sábados por la noche y por la mañana un entrenamiento prolongado y lento, ambos acompañados por una dieta baja en carbohidratos y con mayor cantidad de proteínas y grasas.
  7. Llevar una alimentación con una dieta pobre en carbohidratos de alto índice glucémico combinada con una ingesta incrementada de proteínas y grasas monoinsaturadas, esto hace que nuestro organismo tenga a disposición una mayor cuota de grasas que puede utilizar mejor durante la carrera.

Estas reglas prácticas conducen, como ya hemos visto, a un incremento en la potencia lipídica, y, por ende, a un menor consumo de glucógeno con una consiguiente mayor y más duradera disponibilidad del mismo durante la maratón.

El resultado final es poder concluir la carrera sin encontrarnos contra el muro de la maratón, y así obtener un pico de rendimiento (mejorando el anterior). Es aún más importante llegar llenos de energía a la maratón, para los que participan en competencias, y así luego disfrutar de la merecida meta.

En Conclusión

En conclusión, para obtener un buen rendimiento en la maratón, no sólo es fundamental, sino que puede parecer una paradoja entrenar sin o con pocas reservas de glucógeno. Para así, como consecuencia mejorar la potencia lipídica, y, por ende, tener las reservas (músculos, e hígado) siempre llenas de glucógeno.