Los Omega 3 En el Deporte. Cuando las Grasas Son Esenciales

 

Los ácidos grasos omega 3, junto a los ácidos omegas 6, son definidos como ácidos grasos “esenciales” porque el organismo humano no es capaz de bio-sintetizarlos. Su aporte dietético se convierte en algo fundamental. Los ácidos grasos esenciales tienen un importante rol en diversos tejidos y entran en la constitución de las membranas celulares. Su principal fuente alimentaria viene representada por los pescados y algunos aceites vegetales.

 

Mientras que los ácidos omegas 6 resultan ser muy abundantes en la dieta occidental, sobre todo por el elevado aporte de aceites vegetales, snack, alimentos procesados de la industria (productos como las galletas y los snacks salados), en cambio el aporte dietético de omega 3 es, en cambio, muy reducido.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el correcto aporte entre estas dos clases de ácidos grasos esenciales debería ser alrededor de la proporción 5:1 (Omega 6: Omega 3). Por el contrario, la estimación de su relación en los países occidentales resulta rondar en los valores de 20-30:1. Este desequilibrio represente un factor de riesgo para la salud de la población, de hecho, se relaciona a un mayor riesgo de muchas enfermedades, entre las cuales cardiovasculares.

El Interés de la Comunidad Científica

El interés de la comunidad científica en cuanto al Omega 3 nace de los estudios llevados a cabo en los años 70 en la población de Groenlandia, habituales consumidores de grandes cantidades de lípidos provenientes de una dieta a base de pescado.

Tales poblaciones mostraban una baja incidencia de enfermedades coronarias, evidenciando el posible efecto beneficioso de dos ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga, el EPA y el DHA. De estos dos ácidos grasos son particularmente ricos los pescados, en particular el pez azul (las anchoas, el atún, las sardinas, entre otros).

Entre los varios efectos positivos para la salud de estos dos ácidos grasos, está la capacidad de reducir el valor de los triglicéridos en la sangre, modular los procesos inflamatorios, y mejorar la respuesta inmunitaria.

Sobre todo, gracias a los efectos antinflamatorios, los ácidos grasos omega 3 desde hace muchos años son objeto de interés científico, también en el mundo del deporte. En particular, su importancia proviene de diversos factores, entre los cuales seguramente el hecho de que estos ácidos grasos modelan la acción de muchas hormonas producidas en nuestro cuerpo.

El Papel de los Ácidos Grasos

Los ácidos grasos esenciales están involucrados en la síntesis de la prostaglandina, las cuales juegan un papel importante en numerosas funciones del organismo:

  • Síntesis de hormonas.
  • Inmunidad.
  • Regulación vascular.
  • Dolor e inflamación.

Los Omega 3 son precursores de la prostaglandina que tienen propiedades saludables para el organismo, tanto para prevenir el riesgo de enfermedades como para favorecer la salud del atleta. En particular, los efectos positivos son:

  • Vasodilatación.
  • Acción anti-inflamatoria.
  • Modulación de la coagulación de la sangre.
  • Regulación de los triglicéridos y del colesterol.

Efectos Sobre El Metabolismo Energético

La actividad física de resistencia entrena el organismo para mejorar la utilización de los ácidos grasos durante el ejercicio con un consiguiente ahorro de carbohidratos (glucógeno muscular y hepático).

Esta característica de la actividad física es obviamente muy importante, para un atleta de fondo, pues ahorrar glucógeno significa poder afrontar mejor las últimas fases de la carrera.

La suplementación con Omega 3 parece mejorar estas adaptaciones fisiológicas, aumentando la cantidad de ácidos grasos oxidados durante (y luego) del ejercicio y reduciendo la de los carbohidratos. Además, parecen estimular la expresión de los genes involucrados en la regulación de la oxidación de los ácidos grasos. Esto se traduce en una mayor cantidad de enzimas involucradas en estos procesos.

Además, se ha demostrado que son eficaces en mejorar la eficiencia del sistema nervioso central, en particular, en el ámbito deportivo, en cuanto a los tiempos de reacción y el estado de ánimo del atleta.